Tanta alegría seguida te va a hacer mal. El domingo fue nefasto para unos verdaderos auténticos decadentes en el oficialismo. Las urnas les habían dado la espalda y el lunes los encontró entre la pampa y la vía. Fueron a buscar refugio a la casa del poder, ese que en las elecciones se quedó con el 70% de los sufragios. Y, para muchos, no fue un domingo alegre. Fue lo más cercano a caminar en el llano, eso que cualquier político trata de evitar.
Muchos sintieron el agrio sabor de la derrota, por más que su proyecto político haya sido el que triunfó en las elecciones. A varios de ellos le hubiera gustado estar esa noche dominguera de parranda, en la Casa de Gobierno, comiendo tacos y empanadas al lado de Amado Boudou o de Florencio Randazzo. No se asomaron a la fiesta alperovichista, pese a que la casa no se reservó el derecho de admisión. Fueron al día siguiente, con un montón de boletas a pagar. Sin posibilidades de vivir por, para y de la política, a cualquiera le resultará cuesta arriba asumir los compromisos de la campaña proselitista.
José Alperovich percibió las andanadas de pedidos. El lunes fue a trabajar como todos los días y también el martes. Ayer, la presión política para el gobernador fue tan fuerte que se tomó el avión y se fue a Buenos Aires. Hoy es posible que esté en Tecnópolis o en algún ámbito nacional para acompañar a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández. En la Capital Federal descansará hasta el sábado. Ese día tomará otro vuelo, hacia Israel, en una gira de ocho días. Tucumán también tiene su propio muro de los lamentos, ese al que acuden históricos referentes políticos que no pudieron pasar la prueba electoral, muchos de ellos hipotecando su futuro y sus bienes para poder costear tanto gasto electoral.
Los ministros del gabinete también quieren un poco de aire. Algunos pidieron licencias prolongadas, pero con retorno previsto antes del 23 de octubre, el último turno electoral en el que el oficialismo gobernante debe sacar no menos de 500.000 sufragios para responder a las expectativas del kirchnerismo.
La otra gestión
Alperovich ya piensa en los próximos cuatro años. Se fue con la decisión de ampliar el presupuesto de este año. Le agregará unos $ 1.500 millones a los $ 11.000 millones vigentes, debido a los buenos meses de recaudación provincial y transferencias de recursos coparticipables. El 90% de esa ampliación responderá a las obligaciones salariales, los incrementos otorgados en lo que va del año a los 80.000 empleados del sector público. Algunos de ellos tuvieron más suerte que otros.
La elaboración del proyecto de Presupuesto 2012 ya está en marcha. Seguramente el total de las partidas para el primer año del tercer mandato alperovichista rondará los $ 15.000 millones, poco más de la mitad del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Tucumán. El Estado no sólo concentra el poder político. También el económico.
La Legislatura pide pista, en este contexto. Las negociaciones para el presupuesto del Poder Legislativo ya se iniciaron. Y es posible que a los $ 240 millones que actualmente administra se le agreguen cerca de $ 50 millones para la próxima composición. Los electos parlamentarios están ansiosos de que el nivel de partidas se estire. Al Poder Ejecutivo se le vienen dos meses de duras negociaciones. Hasta octubre tiene el tiempo constitucional para girar a la Cámara el Proyecto de Presupuesto 2012. Sin embargo, habrá choque de intereses entre los legisladores que se van y los que vienen. No es una cuestión menor.